Fanny bien vale una confesión
Acabo de salir del confesionario. He revelado a mi confesor mi pecado contra el sexto mandamiento. Tras intentar convencerme de que Fanny bien pudiera ser un súcubo (¡venga ya, padre!), me ha impuesto la siguiente penitencia: cinco rosarios y contar mi experiencia para evitar que otros cedan tan fácilmente como yo a arrebatos concupiscentes. A eso voy.
Soy hombre de clubes, pero me distraía en el trabajo viendo la página de Hechizos de Mujer, quedé subyugado por la belleza de Fanny y, como el bacalao pide agua, allá que me fui.
Me conduce Michelle por un angosto corredor inundado de incienso y me encierra en una habitación. He elegido mal momento. Es la hora de la comida y aguardo ansioso hasta que Fanny apure su raja de melón.
Me cautiva. Las fotos no le hacen justicia. Tiene un cuerpo rotundo, de carnes duras, rezumante de frescura y lozanía. Es guapa. Tiene una mirada pícara que me desarma al instante. Se presenta ataviada con un sucinto pareo enrejado que deja entrever sus teticas agudicas.
Duchita y al catre. A pesar de su simpatía y de tener entre mis brazos a semejante hembra, mi mandado se muestra retozón, hasta que la lengua juguetona de Fanny logra espabilarlo, regalándome una mamona profunda y esmerada mientras tiento todos los rincones de su cuerpo.
Me planta un forro y cabalga alegremente sobre mí, tan alegremente que me pone al borde del orgasmo y le pido que baje de su montura y se me ofrezca boca arriba, con las piernas cerradas espachurrando mis bemoles, intercambiando besos y caricias hasta que me derramo en sus adentros. Derrengado sobre ella, contrae rítmicamente su vagina, exprimiendo inmisericordemente mi pija, que ya no da más de sí.
Un poco de charla distendida, bromas, hasta que llaman a la puerta. Fanny se muestra contrariada y me dice que es una pena, que se sentía muy cómoda hablando conmigo. Se queda a mi vera mientras me visto, me acompaña hasta la puerta y me despide con un tierno beso. Me tiemblan las piernas, me meto en un bar y me zampo unas mollejas cojonudísimas. Pero eso lo relataré en otro foro.
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