Había visto la [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ] de la Casita Rusa y sus tres moradoras (ahora, cuatro) me gustaban, así que me acerqué a la zona, llamé por teléfono y pregunté por Alina. La voz que me atendió me dijo que Alina estaba disponible y quedé en pasar a la media hora.
Cuando entré me atendió una chica sudamericana de treinta y tantos, le dije a quién quería ver y subimos las escaleras hasta el primer piso. Me hizo pasar a una habitación, le indiqué que estaría una hora, me pidió la "cancela", 100 euros, y esperé la llegada de Alina.
La decoración, en efecto, es un tanto rural y agradable: suelos de terrazo, paredes pintadas en tonos ocres, cama con cabecero de forja, un pequeño aparador de los años sesenta o setenta y, sobre él, un espejo; una mesita de noche y una percha de pie.
Al rato se abre la puerta y, dentro de un salto de cama blanco y transparente, sobre unos tacones altos, aparece Alina, rubia, con la piel que empieza a tomar color por el sol, delgada, con tipazo, senos generosos, cara carnosa y guapa. La podéis ver en las fotos.
Alina saca del aparador una toalla blanca que me ofrece y se excusa un momento. Mientras, me desvisto y, después de volver a la habitación, ella me acompaña hasta la puerta del baño. Todo correcto, me doy una ducha. Sobre el lavabo, jabón y colutorio (sin vasitos con qué tomarlo).
Cuando salgo del baño Alina está esperándome en el pasillo. Nos vamos a la habitación. Comienzo tomándola por al cintura y besándola. Ella se deja hacer. Le ofrezco mi lengua y ella responde un tanto tímida. Se quita el salto de cama y puedo contemplar sus magníficos pechos. Nos echamos sobre la cama y comienzo a besar sus labios, su cara, su cuello. Ella responde con media lengua. Sigo besando su piel, bajando hasta sus hermosas tetas, besándolas, lamiendo sus pezones con suavidad, mordisqueándolos con los labios. Vuelvo a besar su boca, apoyado sobre mis rodillas, mientras Alina coge mi pene con sus manos y lo acaricia. Así estuvimos un instante realmente agradable.
Como a mí me gusta, mis labios recorren su torso hacia abajo, besando su vientre y sus muslos, acariciando sus caderas. Le quito sus braguitas blancas y beso su sexo, depilado, suave, acogedor. Sigo comiéndola y su sexo comienza a lubricar; mis mejillas se van impregnando de sus jugos. Ella se estremece, se retrae; no la suelto, la agarro por las caderas y sigo un poco más. Alterno el cunnilingus con subidas hasta su boca para besarla. Le pregunto que qué tal. "Estoy en la gloria", me dice; a saber, claro, pero me sube la autoestima.
Después me tumbo yo y la tengo a ella delante de mi, a mis pies, sobre sus rodillas, con las piernas abiertas, viendo cómo de su sexo todavía mana su flujo, que cae sobre la sábana; y esa imagen me pone a cien. A continuación Alina comienza a hacerme una felación al natural, con suavidad. Su cabello le cubre la cara; se lo retiro; me gusta mirarla mientras me la come. Ella de vez en cuando me mira y la sonrío.
Luego me puso un condón y me cabalgó un rato. Seguidamente se puso a cuatro patas e intenté darle desde atrás, pero no estuve a la altura ¡hay que joderse! Me pregunta ella que si me pasa algo, que si tengo alguna preocupación. Le digo que no, que estas cosas pasan a veces. Me ofrece cambiar de chica y le digo que no, que me gusta ella. Me quita el condón y comienza, de nuevo, a chuparla. En un momento recupero el tono. Practicamos un rato la posición del misionero, la beso en la boca, beso su cara, su cuello, sus lóbulos y sigo bombeando.
Finalmente se puso otra vez a cuatro y, desde atrás, le di hasta correrme. Besos sobre su suave y larga espalda y acabamos recostados sobre la cama, charlando un rato.
Antes de marcharme me preguntó si quería conocer a sus compañeras. Naturalmente, le dije; así que conocí a Viktoria y a Masha, estupendas ambas, a priori (Eva aun no se había incorporado a la casa).
Para mí, Alina es una chica recomendable.
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Antes de marcharme me preguntó si quería conocer a sus compañeras. Naturalmente, le dije; así que conocí a Viktoria y a Masha, estupendas ambas, a priori (Eva aun no se había incorporado a la casa).
Veo que ya estan tomando nota del tiempo y se lo toman con mas calma, a lo mejor ya ha bajado el efecto novedad ... I will come back !