Re: Paseo de las Delicias 127 (Legazpi)
Regresé. A pesar de los aires que allá se fuman, un prurito lascivo, curioso, me empujó de nuevo por las escaleras del edificio del número 127 de Paseo de las Delicias. Rauda subida de escaleras, y en el segundo piso, tercera puerta, toqué el timbre. El interruptor sujeto con celofán. Dentro las bellezas se agolpaban en una salita de estar minúscula. La mayor parte, paraguayas, y me decidí por Katy, hembra rijosa, rubia y de apenas veintipocos. Allí se va de putas, como quien va al mercado. Los clientes deambulan por las escaleras, y te los encuentras en el recibidor del piso, parloteando con la encargada quien presenta a las meretrices como si fueran peras o manzanas.
Son guapas las chicas en su mayoría, al menos en el piso en el que estuve. Con Katy fue folleteo rápido, y mejor. La jamona estaba rica, pechos turgentes y hermosos, trasero prominente, aunque algo afelpada la espalda. Lo malo fue lo del papelito. Os explico. La chica tras colocarme el condón y chuparla un ratito, procedió a cabalgarme. Ahí es cuando apareció una servilleta de papel en su mano, a la que practicó un agujero en el centro con el dedo índice. Hecho ésto, introdujo por el orificio a mi sorprendido pene. ¿Y ésto?, pregunté algo tímido. "No me gusta que se toquen los pelos", respondió tajante. Y con esta gorguera impuesta al amiguito se lo introdujo en el coño. A partir de ese momento decidí acabar cuanto antes, por lo que desde abajo la embestí con fuerza y premura, corriéndome en unos pocos minutos.
¿Volveré? Tal vez, pero no será desde luego con la servilleta de Katy.
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