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19-10-2010, 18:53
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Primeras palabras
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Fecha de Ingreso: Oct 2010
Género:
Mensajes: 28
Gracias: 6
Agradecido 6 Veces en 6 Posts
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Hola a todos:
En primer lugar confesar que en mis 42 años he sido bastante luminero hasta la llegada de la crisis hace como un año, que me dejó bastante tocado en lo económico. Afortunadamente voy saliendo poco a poco del agujero y también poco a poco vuelvo a las andadas braguetiles. Lo que un amigo se puede gastar en una noche de farra yo me lo gasto en un servicio. Contento él, contento yo, contentos todos.
Se me han puesto los pelos como escarpias después de leer algunas experiencias de gente que se ha pillado por una lumi.
De algunas opiniones estoy de acuerdo pero de otras disiento totalmente. Habría que tener claro primero que la prostitución es un trabajo, y como tal hemos de comprenderlo. Fuera de su horario laboral una profesional del sexo es como cualquier otra persona.
Que una persona intente manipular los sentimientos de otra para intentar aprovecharse de ella en lo económico es una actitud que se da en todos los aspectos y en todos los niveles de la sociedad. No solo se circunscribe al ámbito de la prostitución sino a otros más variados como el de la inmigración (todos conocemos a pardillos, y pardillas, a los que han acaramelao algún inmigrante hasta conseguir papeleos o dejarlo completamente seco) y sobre todo en las clases altas, donde los sentimientos muchas veces van detrás de los intereses económicos.
Todos conocemos también a lobos y lobas que van detrás de gente pudiente.
Normalmente cuando una lumi comienza a llorarme por su situación y por sus problemas me salta la alarma, y si normalmente tardo 2 minutos en vestirme para largarme, en esas situaciones lo hago en 30 segundos.
Tan solo hubo un caso en el que sentí verdadera pena de una lumi, de una rumanita que conocí en un club. Al terminar el servicio me fijé en el tatuaje chiquitín que llevaba en uno de sus hombros. Era un nombre: LIVIA.
Le pregunté a la chica quién era esa tal Livia (bonito nombre, muy rumano parece) y me respondió sin volver el rostro que era su hija. Le pregunté por ella y me dijo que estaba en Rumanía. Seguidamente giró su cabeza y me miró con unos ojos completamente rojos, de esos que preceden al llanto, y me dijo con voz seca y dura, como haciéndome responsable a mi de su situación: "yo trabajo por ella ¿sabes?". Y volvió a girar su cabeza mientras continuaba vistiéndose.
Abrí mi billetera y le dije "toma, cómprale algo a tu hija", y le largué un billete de 100 euros (eran tiempos más felices en mi economía) que ella aceptó con una expresión como si hubiese visto un marciano.
Si hay algo que recordaré siempre es ese rostro, que para mi es el rostro más hermoso y más humano que vi nunca. Una mujer con una gran pena en los ojos esgrimiendo una sonrisa de agradecimiento.
Ese fue el momento en que más cerca estuve de hacer una tontería.
Desde ese momento mi opinión sobre las prostitutas cambió radicalmente. De considerarlas casi como ganado al servicio de mis instintos mas primarios a considerarlas seres humanos con sus defectos, virtudes y sentimientos.
Supongo que uno madura más rapidamente cuando ve la desgracia en rostro ajeno.
Sobre la pregunta que si uno puede enamorarse de una lumi, mi respuesta es un sí rotundo. El problema es que la mayoría de veces no será correspondido, y si lo es existe el peligro de que esa correspondencia sea fraudulenta e interesada.
Pero no existe mas peligro de que te ocurra eso dentro del ámbito de la prostitución que en cualquier otro ámbito de la vida, sobre todo para todos aquellos que por su trabajo o por sus aficiones tienen una relación intensa con personas del otro sexo.
Perdón por el ladrillo.
Saludos
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