Hace unos días me topé con este anuncio [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Quería saber si alguno conoce este lugar? Y que tal el servicio?
Saludos mis estimados
Salitre era uno de los templos de las pelus chinas, bastante cutre en su día, yo lo visite una vez como 10 años, ni idea de lo que se cuece allí, pero espero que sea algo mejor que por entonces.
Era normal encontrarte alguna ex Sierra Carboneras, otro templo ya cerrado hace años.
Si alguien ha ido recientemente también siento curiosidad ..
Salitre era uno de los templos de las pelus chinas, bastante cutre en su día, yo lo visite una vez como 10 años, ni idea de lo que se cuece allí, pero espero que sea algo mejor que por entonces.
Era normal encontrarte alguna ex Sierra Carboneras, otro templo ya cerrado hace años.
Si alguien ha ido recientemente también siento curiosidad ..
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Expe. Reciente en Salitre. Tenia curiosidad. La expe. no pudo salir peor.
AL madame me empaqueta una de los dos que estaban por alli. Un china menuda sobre los 40 € con nula simpatia. Como no me daba buena espina me quedo 20 minutos media hora.
Masaje peor que malo, apatica y sin ganasm repetitivo. Despues de 15 minutos me sacude para darme la vuelta , me hace gesto de paja y me pide 20 . Le digo 10 y casio me manda a la mierda. LA final accedo y le digo que desnuda. Me pide 10 mas. Total 30 €. Se quita la parte de arriba nada mas y me da hace una medio paja que termino yo.
Lo mejor viene ahora . Le doy 40 € y le pido el cambio. Pasa de mi y me invita a lair por la puerta que da al portal interior. Yo flipando del morro de la china. Ya me daba igual el dinero pero se estaba riendo de mi. Como insisto viene la jefa y se lo explico. Ella mitiendola diciendo que se habia desnudado (falso) . Total que la mism ajefa le dice que 30 estaba bien y que me devuelva los 10€ .
Vamos un experiencia mas que penosa. Este sitio adema de mega cutre solo se salvaba por alguna de las masjistas que tivo en su dia. Ahora mismo no iria no harto de vino. Avisados estais.
Los siguientes 12 Usuarios dan las gracias a adpela por este Post:
Pongo esta experiencia en este hilo porque entiendo que encaja con las necesidades de quien acude a una "peluchina", aunque no trata de una peluquería, centro de estética o de uñas.
Nombre de guerra: Centro de masajes Luna.
Nacionalidad: Chinas.
Forma de Contacto: 688106992 (whatsapp).
Fecha aproximada: Agosto de 2025.
Lugar: C. Antonio Pirala, . Entre Ventas y El Carmen.
Instalaciones: Cutres, pero pasables.
Higiene: Bien.
Precio: 70 euros/hora. Completo: masaje, francés natural, penetración, besos y lo que quieras menos Griego.
Edad: Hay de todo. Aunque me gustan las mayores, escogí a una jovencita que tendría unos 20 años.
Cara: Agradable.
Pelo: Por encima de los hombros. Liso.
Cuerpo: Flojo. Blandita, pero suave.
Pecho: Pequeño, caído, pero con buenos pezones.
Culo: Lo mejor. Ni grande ni pequeño.
Piercings y tattos: Nada.
Defectos corporales: El pelo del coño. Largo y liso, pero poco. Era como una pelusa de chivo, ridículo.
Actitud: De 10. Simpática, encantadora, servicial y muy currante.
Conversación: Os podéis imaginar. Los justo para poder funcionar.
Besos: Sin problema. Beso de verdad. No me rehuyó en ningún momento, mas bien lo contrario.
Fuma: No creo. El chino que regenta la casa no paraba, eso sí.
Francés: Excesivamente salivado y con ruiditos tipo sorbido. Molesto.
Forniqueo: Lo que quieras, menos anal.
Griego: Nada.
Lo mejor: Su actitud.
Lo peor: No estaba buena.
¿Repetir? Sí, por qué no.
¿Recomendable? Sí.
Valoración global de la experiencia: 6.
A raíz de encontrarme en este foro con este hilo dedicado a las "peluchinas con sorpresa", desarrolle un antojo por vivir la experiencia, y tras acudir a una de las más mencionadas y tener que sufrir el sopor de la negociación dineraria con una mujer con la que a penas me podía comunicar, amplié la búsqueda y me topé con este local. Se presenta como un centro de masajes, pero nada de eso, dan masajes porque la chinas nacen con el tema aprendido y lo llevan en la sangre, pero es un piso de chinas como otro cualquiera. Se pierde el encanto de la "sorpresa" pero a mí personalmente me da una tranquilidad tremenda que durante una hora la china que he escogido es para mí y está a mi servicio por un precio cerrado.
Contacté con ellos por whatssapp y me informaron bastante bien, pero es irrelevante. La realidad es que puedes ir sin cita cuando te dé la gana, ya que están las 24 horas sin parar.
Yo me acerqué aprovechando un Madrid-Atlético. En la calle había poca gente, y aunque este centro de masajes se encuentra en un local puerta calle, no hay ningún cartel que lo identifique y por lo tanto, salvo que quien te mira sepa qué sucede puertas adentro, eres un tipo cualquiera que llama a una puerta y entra sin más.
Me recibió una china con cara de pocos amigos que me invitó a pasar mientras me acompañaba por detrás un señor muy sonriente, también chino, que estaba fumando a dos metros de la puerta cuando me acercaba al local y que deduje que era quien debía estar encargándose del whatsapp. Una vez en la habitación de la chica que me había abierto la puerta, el señor fue corriendo a buscar a una chica mucho más joven que fue con la que finalmente decidí vivir la experiencia. ¿Por qué? Me encantan las mayores, pero no me gustan las mujeres que se ponen a la defensiva y te inspeccionan con la mirada de arriba abajo. Y Sasa (no estoy seguro ya del nombre) por el contrario, me sonreía con toda la bondad del mundo y ahí que fui.
Le pagué los 70 delante de la cara de enfado de su compi y del señor sonriente y me fui con ella a otra habitación. Me pidió que me desnudara y dejara la ropa y al momento me llevó al baño, donde me lavó entre risas las partes bajas. Regresamos a la habitación y se desnudo por completo. Nada del otro mundo; una china normal que ni fu ni fa, y con muy poco pelo en el coño, pero muy largo. Me dieron ganas de pedir una tijeras y cortárselo. Me encantan rasurados o muy poblados, pero esos cuatro pelos no me motivaron nada de nada. De hecho, llegado el momento renuncié a comérselo o hacer un 69.
La habitación estaba bien, fea pero práctica. Sofá, mesillas, buena cama, etc. Y todo me pareció que estaba bastante limpio y cuidado. De Hecho, una vez terminada la faena, nada más salir de la ducha ella se metió en la bañera para asearse mientras yo me vestía.
Para empezar, me pidió que me tumbara en la cama y en lugar de empezar el masaje, como esperaba, se tumbó junto a mí y empezamos a besarnos. Me gustó poder disfrutar de todo su cuerpo, de poder lamerla, morderla despacio, tocarla y estar el tiempo que me dio la gana abrazado a ella hasta que quedé satisfecho y entonces sí, le pedí el masaje. A mí me molan, cuestión de gustos. Lo hizo bastante bien, buenas manos y trabajando para mí con conocimiento de causa. Me recorrió la espalda, las pierna y los pies, centrándose al final en mi culo y acariciándome los huevos por detrás. Eso me encantó, y más aún el gesto improvisado de darme un pequeño mordisco en el culo, acompañado de un azote y una sonrisa complice. Me giré, la mire, la sonreí y sin mediar palabra comenzó a comérmela con mucho amor. Al principio muy bien, muy suave y profundo, pero al rato salivando en exceso y a haciendo ruidos bastante desconcertantes.
El sexo fue un poco lo de siempre, normal, ella arriba, misionero, a cuatro y yo encima con sus piernas en mis hombros. Ahí sí noté que la saqué de la rutina y que luchaba entre el dolor y el placer, los gemidos cambiaron, su mirada se fijó en la mía y su coño empezó a hace charco sobre mi entrepierna. Así que le metí las manos bajo el culo y la levanté un poco más para avanzar un par de centímetros hacia dentro.
Para finalizar, como es costumbre en mí, salvo accidente, le pedí que me la comiera de nuevo. No sé en qué estaría pensando. Error, de nuevo los sorbidos a los que se sumó el gorgojeo de el tremendo gapo que echó el señor chino en el baño que estaba justo al lado. Puta costumbre de mierda...
Me corrí, aunque fue de las veces que más me costó, me di una ducha y como os mencioné anteriormente, buen detalle saber que ella también se aseaba tras de mí y ver como recogía las toallas y las sábanas de la habitación.
Paseo hasta la puerta acompañado por ella, beso, el típico "otra vez, ¿sí?" y para casa. Al irme me crucé con el amigo Sr. Cenicero del Gapo, que de nuevo estaba en la misma posición en la que me lo encontré al llegar, al que saludé a modo de despedida porque nunca se sabe cuándo será necesario hacer uso de su complicidad y nunca está de más ser educado.
Última edición por pistro; 23-10-2025 a las 17:51
Razón: editar direccion exacta
Los siguientes 14 Usuarios dan las gracias a CarlosEnBlanco por este Post:
Una pregunta, la peluquería de Emilio Gastesi Fernández "Uñas Princesa" creo que se llama, ofrece masajes, alguno la ha probado?
Yo me di un masaje alli hace mas de un año y antes de decir nada me dijo la china que me atendió que nada de final feliz, al final tb iba por el masaje y me quede, era finde y la pelu estaba llena de clientas quiza en otro momento o con otra conpañera quien sabe, pero en mi caso me dejaron claro que solo masaje
Pongo esta experiencia en este hilo porque entiendo que encaja con las necesidades de quien acude a una "peluchina", aunque no trata de una peluquería, centro de estética o de uñas.
Nombre de guerra: Centro de masajes Luna.
Nacionalidad: Chinas.
Forma de Contacto: 688106992 (whatsapp).
Fecha aproximada: Agosto de 2025.
Lugar: C. Antonio Pirala, . Entre Ventas y El Carmen.
Instalaciones: Cutres, pero pasables.
Higiene: Bien.
Precio: 70 euros/hora. Completo: masaje, francés natural, penetración, besos y lo que quieras menos Griego.
Edad: Hay de todo. Aunque me gustan las mayores, escogí a una jovencita que tendría unos 20 años.
Cara: Agradable.
Pelo: Por encima de los hombros. Liso.
Cuerpo: Flojo. Blandita, pero suave.
Pecho: Pequeño, caído, pero con buenos pezones.
Culo: Lo mejor. Ni grande ni pequeño.
Piercings y tattos: Nada.
Defectos corporales: El pelo del coño. Largo y liso, pero poco. Era como una pelusa de chivo, ridículo.
Actitud: De 10. Simpática, encantadora, servicial y muy currante.
Conversación: Os podéis imaginar. Los justo para poder funcionar.
Besos: Sin problema. Beso de verdad. No me rehuyó en ningún momento, mas bien lo contrario.
Fuma: No creo. El chino que regenta la casa no paraba, eso sí.
Francés: Excesivamente salivado y con ruiditos tipo sorbido. Molesto.
Forniqueo: Lo que quieras, menos anal.
Griego: Nada.
Lo mejor: Su actitud.
Lo peor: No estaba buena.
¿Repetir? Sí, por qué no.
¿Recomendable? Sí.
Valoración global de la experiencia: 6.
A raíz de encontrarme en este foro con este hilo dedicado a las "peluchinas con sorpresa", desarrolle un antojo por vivir la experiencia, y tras acudir a una de las más mencionadas y tener que sufrir el sopor de la negociación dineraria con una mujer con la que a penas me podía comunicar, amplié la búsqueda y me topé con este local. Se presenta como un centro de masajes, pero nada de eso, dan masajes porque la chinas nacen con el tema aprendido y lo llevan en la sangre, pero es un piso de chinas como otro cualquiera. Se pierde el encanto de la "sorpresa" pero a mí personalmente me da una tranquilidad tremenda que durante una hora la china que he escogido es para mí y está a mi servicio por un precio cerrado.
Contacté con ellos por whatssapp y me informaron bastante bien, pero es irrelevante. La realidad es que puedes ir sin cita cuando te dé la gana, ya que están las 24 horas sin parar.
Yo me acerqué aprovechando un Madrid-Atlético. En la calle había poca gente, y aunque este centro de masajes se encuentra en un local puerta calle, no hay ningún cartel que lo identifique y por lo tanto, salvo que quien te mira sepa qué sucede puertas adentro, eres un tipo cualquiera que llama a una puerta y entra sin más.
Me recibió una china con cara de pocos amigos que me invitó a pasar mientras me acompañaba por detrás un señor muy sonriente, también chino, que estaba fumando a dos metros de la puerta cuando me acercaba al local y que deduje que era quien debía estar encargándose del whatsapp. Una vez en la habitación de la chica que me había abierto la puerta, el señor fue corriendo a buscar a una chica mucho más joven que fue con la que finalmente decidí vivir la experiencia. ¿Por qué? Me encantan las mayores, pero no me gustan las mujeres que se ponen a la defensiva y te inspeccionan con la mirada de arriba abajo. Y Sasa (no estoy seguro ya del nombre) por el contrario, me sonreía con toda la bondad del mundo y ahí que fui.
Le pagué los 70 delante de la cara de enfado de su compi y del señor sonriente y me fui con ella a otra habitación. Me pidió que me desnudara y dejara la ropa y al momento me llevó al baño, donde me lavó entre risas las partes bajas. Regresamos a la habitación y se desnudo por completo. Nada del otro mundo; una china normal que ni fu ni fa, y con muy poco pelo en el coño, pero muy largo. Me dieron ganas de pedir una tijeras y cortárselo. Me encantan rasurados o muy poblados, pero esos cuatro pelos no me motivaron nada de nada. De hecho, llegado el momento renuncié a comérselo o hacer un 69.
La habitación estaba bien, fea pero práctica. Sofá, mesillas, buena cama, etc. Y todo me pareció que estaba bastante limpio y cuidado. De Hecho, una vez terminada la faena, nada más salir de la ducha ella se metió en la bañera para asearse mientras yo me vestía.
Para empezar, me pidió que me tumbara en la cama y en lugar de empezar el masaje, como esperaba, se tumbó junto a mí y empezamos a besarnos. Me gustó poder disfrutar de todo su cuerpo, de poder lamerla, morderla despacio, tocarla y estar el tiempo que me dio la gana abrazado a ella hasta que quedé satisfecho y entonces sí, le pedí el masaje. A mí me molan, cuestión de gustos. Lo hizo bastante bien, buenas manos y trabajando para mí con conocimiento de causa. Me recorrió la espalda, las pierna y los pies, centrándose al final en mi culo y acariciándome los huevos por detrás. Eso me encantó, y más aún el gesto improvisado de darme un pequeño mordisco en el culo, acompañado de un azote y una sonrisa complice. Me giré, la mire, la sonreí y sin mediar palabra comenzó a comérmela con mucho amor. Al principio muy bien, muy suave y profundo, pero al rato salivando en exceso y a haciendo ruidos bastante desconcertantes.
El sexo fue un poco lo de siempre, normal, ella arriba, misionero, a cuatro y yo encima con sus piernas en mis hombros. Ahí sí noté que la saqué de la rutina y que luchaba entre el dolor y el placer, los gemidos cambiaron, su mirada se fijó en la mía y su coño empezó a hace charco sobre mi entrepierna. Así que le metí las manos bajo el culo y la levanté un poco más para avanzar un par de centímetros hacia dentro.
Para finalizar, como es costumbre en mí, salvo accidente, le pedí que me la comiera de nuevo. No sé en qué estaría pensando. Error, de nuevo los sorbidos a los que se sumó el gorgojeo de el tremendo gapo que echó el señor chino en el baño que estaba justo al lado. Puta costumbre de mierda...
Me corrí, aunque fue de las veces que más me costó, me di una ducha y como os mencioné anteriormente, buen detalle saber que ella también se aseaba tras de mí y ver como recogía las toallas y las sábanas de la habitación.
Paseo hasta la puerta acompañado por ella, beso, el típico "otra vez, ¿sí?" y para casa. Al irme me crucé con el amigo Sr. Cenicero del Gapo, que de nuevo estaba en la misma posición en la que me lo encontré al llegar, al que saludé a modo de despedida porque nunca se sabe cuándo será necesario hacer uso de su complicidad y nunca está de más ser educado.
Creo que se trata de este chinipiso, ya comentado en la sección de pisos de orientales, por si procede unificarlo [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]