Ayer volví a visitar a Alicia, antes de que se vaya el día 13 de julio.
Más de lo miso que comenté en el anterior post. A destacar su trato (es tirando a tímida), su francés (espectacular) y su dulce voz (de las que encandilan).
Me encanta que no se dé prisa en despachar al cliente (no como otras) y apura hasta que llaman a la puerta, sin prisas. Eso es de agradecer sin duda.
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