Pues las políticas abolicionistas no son muy distintas a las políticas homófobas de Hungría. Imponer a otros cómo deben vivir sus vidas. Y por mucho que lo hayan colado en la Agenda 2030 es algo que va a caer por su propio peso. Tengo claro que si intentan prohibirlo va a ser un fracaso, pero si conseguimos frenarlo será mejor.
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