Nombre: Vero, la polaca
Nacionalidad: Por si quedaba alguna duda, es polaca
Dirección: En algún lugar de Tetuán
Teléfono: 915799718
Fecha: Hace 24 horas
Tarifa: 75 euros (4ª visita de 1/2 hora con 50% de descuento + media hora extra que añadí voluntariamente)
Duración del servicio: 1 hora aprox.
Besos/morreos: Si, con lengua, aunque no fueron muchos...
Francés: Si, natural y hasta el final, aunque esta vez conmigo no surgió
Implicación: Muy alta, habrá quien piense que por su procedencia podría ser fría, pero eso es sólo un tópico...
Chica recomendable: Desde mi punto de vista, sí. Siempre he mantenido que es una gran profesional del sexo.
Repetirías: Ya estoy recuperando fuerzas para un
próximo encuentro....
Experiencia:
Sábado por la tarde, tenía unas horas de libertad y decidí llamar al Edén para beneficiarme del descuento por ser mi cuarta visita. Aproveché el momento para pasar con Vero, la chica chupa-chupis, jejejeje. Llevaba mucho tiempo esperando volver a citarme con ella.
Duchita juntos, donde hubo unos primeros magreos por ambas partes y enjuague bucal. Pasamos a la habitación y allí empezó a someterme a su "tortura": un francés natural divino recreándose con mi miembro viríl hasta que decidió introducir una "novedad" en la tortura; se puso un cubito de hielo en la boca y empezó a lamerme los pezones. Aquello me produjo una sensación de placer indescriptible, pero ahí no terminó, siguió bajando y bajando hasta llegar a mi soldadito, que tuvo que aguantar sin rechistar aquella tortura.
Continuamos la tortura con un cunnilinguis donde noté que aquello ya empezaba a mojarse y más tarde, después de enfundarme el soldadito, me enseñó su tortura más famosa, las contracciones vaginales, ella tumbada boca abajo sobre la cama y yo penetrando su tesoro, mientras ella hacía esfuerzos por atrapar mi soldadito entre su vagina... ufffff, mejor no recordarlo, jejejeej.
Para terminar, practicamos el misionero con su cabeza colgando al final de la cama. Yo empujaba y empujaba hasta que ya no pude aguantar más y entré en el reino de la gloria...
Al terminar, pasé al salón a saludar a Anita y a las demás chicas y mantuvimos una amena conversación sobre tiempos pasados y posibles novedades que Anita piensa introducir...
Saludos puteriles.